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Recupere su realización plena como esposo

Recupere su realización plena como esposo

1. Lectura Bíblica: Génesis 1: 26-31

2. Meditación familiar:

¿Qué hemos logrado con distanciarnos de Dios y manejar la familia a nuestro antojo. Le tengo una respuesta: Muchos problemas. Marginar a Dios de nuestras vidas nos llevó a perder el sentido de realización en la vida. Dios no creó al hombre para que experimentara amargura y cada día fuera una desdicha. Tampoco para que la relación de pareja o el interactuar con los hijos se convirtiera en un infierno.

Esa realización plena a nivel personal, a nivel familiar y a nivel social, se desmoronó. La causa fue, sin duda, el que al recibir la capacidad de escoger entre el bien y el mal, el hombre no tomó las decisiones acertadas.

Una luz al respecto la encontramos en el origen de todo, cuando Dios se dirige al hombre:

“Luego el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló aliento de vida en la nariz del hombre, y el hombre se convirtió en un ser viviente. Después, el Señor Dios plantó un huerto en Edén, en el oriente, y allí puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo que crecieran del suelo toda clase de árboles: árboles hermosos y que daban frutos deliciosos. En medio del huerto puso el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. El Señor Dios puso al hombre en el jardín de Edén para que se ocupara de él y lo custodiara; pero el Señor Dios le advirtió: «Puedes comer libremente del fruto de cualquier árbol del huerto, excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si comes de su fruto, sin duda morirás». “ (Génesis 2:7-9; 15-17. NTV)

El cimiento de la mayor parte de problemas que enfrentamos en el hogar, gira alrededor de las decisiones equivocadas que tomamos como esposos. Es lo que lleva a una vida de crisis y ha pensar, incluso, que el divorcio es la salida apropiada.

Piense también que: Marginar a Dios de nuestras vidas nos llevó a perder el sentido de propósito en la relación de pareja.

¿Dónde encontramos fundamento para pensar que se ha desdibujado el propósito de realización que trae a nuestras vidas la relación conyugal? Lo hallamos en la propia Biblia que nos enseña: “ Entonces el Señor Dios hizo que el hombre cayera en un profundo sueño. Mientras el hombre dormía, el Señor Dios le sacó una de sus costillas y cerró la abertura. Entonces el Señor Dios hizo de la costilla a una mujer, y la presentó al hombre. «¡Al fin! — exclamó el hombre—. ¡Esta es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Ella será llamada “mujer” porque fue tomada del hombre».” (Génesis 2:21-23. NTV)

La esposa fue creada como compañía, como apoyo, con igualdad de condiciones— no menos que nosotros, porque ella es carne de nuestra carne.

Marginar a Dios de nuestras vidas nos llevó a perder el horizonte de nuestra vida familiar. Dios creó la familia. Él ha tenido, desde el principio de la creación, un propósito. Y dispuso que los cónyuges vivan la experiencia de crecer juntos, sin interferencia de terceros: como los vecinos o los suegros.

La Biblia relata que Dios dispuso: “Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo.” (Génesis 2.24. NTV)

La experiencia familiar es enriquecedora, pero a nivel de esposos e hijos. Es natural que haya divergencias, pero bajo ninguna circunstancia podemos permitir la injerencia de otras personas porque su apreciación puede ser distorsionada.

Solamente Dios nos concede la guía oportuna para resolver los problemas, y en el caso de los esposos, para que recobremos nuestro liderazgo.

4. Oración al terminar la Célula familiar:

“Amado Dios y Padre celestial, en nuestra condición de esposos reconocemos que hasta hoy no hemos ejercido un liderazgo como se requiere. Hemos descuidado a nuestra pareja y a nuestros hijos. Te hemos marginado, amado Señor, de nuestras vidas. Hoy al revisar los errores, reconocemos que es tiempo de retomar el liderazgo pero, también, admitimos que no será en nuestras fuerzas sino en tu poder. Sometemos nuestras vidas y nuestra familia en tus manos. Amén”

4. Una Meta familiar:

Dispondré mi corazón para que me guíe en la búsqueda de soluciones sensatas a los problemas en familia


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