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La gritería y la violencia no resuelven los problemas

La gritería y la violencia no resuelven los problemas

1.- Lectura Bíblica: Génesis 4:8-12

2.- Meditación familiar:

Un joven con el que hablé recientemente me dijo que si alguien le formaba problemas en el colegio, sencillamente lo golpeaba. “No tengo por qué aguantar atropellos.”, me dijo. El asunto es que lo habían suspendido ya dos veces porque la institución educativa era religiosa.

El problema más que en él, estaba en sus padres. No le enseñaron en casa que los problemas no se resuelven haciendo acopio de la gritería, las malas palabras y la violencia. Por el contrario, si acudimos a esos comportamientos, traeremos más violencia a nuestra vida.

Comparto con usted una apreciación: A Adán y Eva les faltó enseñarle a sus hijos y en particular a Caí que la violencia no es el camino para zanjar ninguna diferencia.

Un chico criado en un hogar violento, golpeará a su esposa o a sus hijos porque en su infancia y adolescencia encontró letimización a hechos agresivos como mecanismo para resolver los problemas,

Le invito a leer lo que nos dicen las Escrituras: “Cierto día Caín dijo a su hermano: «Salgamos al campo».* Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató. Luego el Señor le preguntó a Caín: — ¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está Abel?. — No lo sé — contestó Caín—. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano? Pero el Señor le dijo: — ¿Qué has hecho? ¡Escucha! ¡La sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra! Ahora eres maldito y serás expulsado de la tierra que se ha tragado la sangre de tu hermano. La tierra ya no te dará buenas cosechas, ¡por mucho que la trabajes! De ahora en adelante, serás un vagabundo sin hogar sobre la tierra.” (Génesis 4: 8-12. NTV)

Si Caín hubiese recibido orientación alrededor de lo destructiva que resulta la violencia, no habría actuado de esa manera con su hermano. Y ese patrón de comportamiento debió reforzarse con otro: La importancia de ser una familia unidad. Si hubiese aprendido esos fundamentos, ni siquiera hubiera pensado atentar contra su hermano.

Le invito para que haga un alto en el camino, evalúe cómo anda su relación de familia y en particular, cómo está ejerciendo su papel de padre o madre. Quizá descubra que es necesario aplicar cambios a su forma de pensar y actuar en familia.

Si toma esa decisión sabia, le invito para que le abra las puertas de su familia a Dios. Él le llevará a nuevos niveles en las relaciones con su cónyuge y con los hijos. Si aún no ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador, es tiempo de que le reciba en su corazón. Puedo asegurarle que no se arrepentirá. ¡Decídase hoy mismo! Cristo debe reinar en su vida y en su hogar.

3.- Oración al terminar la Célula Familiar:

“Amado Dios y Padre de los cielos, gracias por la oportunidad que nos has dado hoy de reunirnos como grupo familiar para estudiar tu Palabra. Reconocemos como padres de familia que cometemos errores y disponemos nuestro corazón para que nos ayudes a corregir. Danos la sabiduría necesaria para entender en qué estamos fallando y qué tipo de correctivos debemos aplicar a nuestro desenvolvimiento. Sometemos nuestras vidas y nuestros hogares en tus manos. Amén”

4.- Una Meta familiar para hoy:

Desde hoy enseñaré a mis hijos que ni la violencia ni la gritería resuelven los problemas sino que por el contrario, agravan las dificultades.


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