altar-familiar.com :: Para uso personal solamente. Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización de autor.

altar-familiar.com
Dale clic aquí para recibir actualizaciones diarias en tu correo electrónico.

 

Asuma en familia el principio de la perseverancia al orar

Asuma en familia el principio de la perseverancia al orar

1.- Lectura Bíblica: Lucas 11:9, 10

2.- Meditación familiar:

En un hospital al que fui recientemente en dos ocasiones con motivo de visitar a un paciente conocido, encontré a una madre atribulada que me miró con la misma sensación de quien emprendió una carrera y pronto se dio por vencido.

— ¿Qué le ocurrió? ¿Cómo sigue su hijo? — , le pregunté.

El chico llevaba casi un mes en la Unidad de Cuidados Intensivos. Se había accidentado en su camioneta y “no quería despertar”, según me explicó la primera vez que nos encontramos en el vestíbulo.

Cada vez peor… — me respondió apesadumbrada.

— ¿Y la oración? ¿Dejó de orar? — le interrogué sin comprender qué ocurría si la vez que nos encontramos la vi animada cuando le hablé del poder de la oración.

Dejé de orar porque llegué a la conclusión que Dios no me escucha… Tal vez a usted o quizá a otros cristianos, pero no a mí —.

Traté de razonar con ella al respecto, pero tras unos minutos concluir que sería inútil y la invité a que examináramos las Escrituras. Era la única forma de probable que nuestro amado Señor sí nos escucha y que, además, desea ayudarnos a tornar posible lo que para la ciencia y para la lógica humana resulta imposible.

Si algo escuchará cuando se decida a orar y perseverar en esa tarea, serán las voces de los incrédulos que quieren robar el último ápice de fe que guarda en su corazón.

— ¿Para qué orar si Dios no te escucha? — , sin duda le dirán.

Pues bien, cuando esas frases que hieren procuren llevarle al desánimo, recuerde una enseñanza poderosa de nuestro amado Señor Jesús: “Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.” (Lucas 11:9, 10. NTV).

Es evidente que nuestro amado Padre celestial escucha cuando clamamos. Otro asunto distinto es el tiempo que Él se toma para responder, pero no puede inferir — por lo que dicen quienes se encuentran a su alrededor — , que sus oraciones no recibirán contestación.

Hay una frase que leí y resalté en un libro y la comparto con usted: “La oración no es algo sencillo. La oración es una disciplina y toda disciplina requiere persistencia.” (Kay Arthur. “Señor, enséñame a orar”. Editorial Vida. 1995. EE.UU. Pg. 14)

Desconozco por qué está orando usted. Incluso, puede ser por la relación matrimonial o quizá por los hijos. Le animo para que no desmaye. Siga perseverando. Ese cónyuge cambiará, o tal vez esos hijos. Todo puede ser diferente cuando oramos y seguimos firmes, sin desmayar porque el Dios al que amamos, jamás se dio por vencido ni siquiera por la perseverancia que mantuvimos en el pecado.

Y si no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, le animo para que lo haga. Le aseguro que no se arrepentirá porque prendidos de Su mano, emprendemos el camino hacia el crecimiento personal y espiritual que tanto hemos anhelado.

3.- Oración familiar:

“Mi amado Señor, gracias por este nuevo día que nos regalas. Reconocemos como familia que quizá nos falta perseverancia en la oración. Queremos pedir tu ayuda. Sabes que — si perseveramos — veremos de qué manera lo imposible se hace posible. Como hijos tuyos te pedimos que nos enseñes a orar. En Tus manos quedamos. Amén”

4.- Una Meta familiar para hoy:

Desde hoy me fijo la meta de perseverar en la oración y enseñar ese principio a mi cónyuge y a mis hijos.


Léanos en mensajerodelapalabra.comLéanos en familiassolidas.comLéanos en bosquejosparasermones.comLéanos en devocionales.comLéanos en guerraespiritual.orgLéanos en selecciondeestudiosbiblicos.orgLéanos en miiglesia.com

IBM-Anuncio