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Aprenda a enfrentar las crisis y experimente felicidad

Aprenda a enfrentar las crisis y experimente felicidad

1.- Lectura Bíblica: Eclesiastés 9:7-9

2.- Meditación familiar para hoy:

¿Podemos ser felices cada día, en familia y en donde quiera que nos desenvolvamos? La respuesta categórica es que sí. El asunto es que no hemos aprendido a manejar los conflictos y esos ratos difíciles tienden a empañar los buenos momentos y la relación familiar.

Tal Ben-Shahar, uno de los conferencistas más reconocidos en “Sicología de la felicidad", autor de los best-sellers internacionales como “En búsqueda de la felicidad", traducidos a 25 idiomas, profesor del Interdisciplinary Center Herzliya (Israel), y en Harvad (EE.UU.) considera que es esencial traer cambios a nuestra vida para encontrarle sentido, en aras de la transformación personal y de la mejora de la autoestima.

Cuando un periodista le preguntó cuál era el fundamento para su vida, recordó: “Mi padre, que me enseña a ser humilde. Tengo un largo camino por recorrer, pero al menos tengo un sentido de la dirección de a donde quiero ir.” En algún momento de su vida descubrió que la desesperanza era producto de un vacío que no podía llenar: “Me faltaban dos cosas: un profundo sentido de propósito en lo que estaba haciendo y enfoque en las relaciones."

En criterio de este profesional: “Uno puede llevar una vida feliz y todavía experimentar tristeza o ansiedad. La felicidad verdadera no se trata de que sea constante y esté siempre en alta, sino de tener una vida significativa y placentera en general. Puede enseñarse felicidad, pero no hay atajos y requiere de práctica. Esta no es diferente de cualquier otra habilidad que se pueda aprender, invertir en la felicidad es fundamental.” (Diario El Tiempo. Colombia, Edición Impresa. 07/03/2014. Pg. 16)

Por supuesto, no será de la noche a la mañana como vamos a aprender a disfrutar de la felicidad y gozo que Dios nos permite disfrutar. ¿La razón? Quizá le ha ocurrido que momentos de alegría los empañaron ratos de desánimo y desaliento. ¿A quá se debe esta situación? A que no sabemos manejar las crisis y los momentos difíciles. Si lo hubiésemos aprendido, no permitiríamos que nada ni nadie nos roben la felicidad.

El rey Salomón escribió hace ya muchos siglos una enseñanza que cobra particular vigencia para nuestro tiempo: "Anda y come tu pan gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios. En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falta unguento sobre tu cabeza. Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vida; porque ésta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.” (Eclesiastés 9:7-9)

Uno de nuestros mayores problemas para no experimentar gozo por cada nueva experiencia que el Señor nos brinda cada día, es que estamos inmersos en una cultura obsesionada con el placer y creemos que la marca de una vida digna es la ausencia de malestar; y cuando experimentamos dolor es un indicador de que algo está mal con nosotros.

De hecho, hay algo mal con nosotros si no experimentamos a veces tristeza o ansiedad, porque son también emociones humanas. La paradoja es que cuando aceptamos nuestros sentimientos, cuando nos damos el permiso para ser humanos y experimentar emociones dolorosas, es más probable que nos abramos a las emociones placenteras.

Es importante hacer un alto en el camino, redefinir cómo hemos vivido hasta ahora y admitir que podemos ser felices en la medida en que permitamos que Dios gobierne nuestra existencia y nos ayude a disfrutar de los momentos de satisfacción que encontramos al paso cada día. Y ese gozo es el que debemos transmitir a nuestra pareja y a los hijos. Que a través de nuestro ejemplo ellos mismos aprenda a experimentar felicidad incluso en las cosas pequeñas, en los detalle en apariencia intrascendentes y sin valor.

No podría despedirme sin antes invitarle para que reciba a Jesucristo como Señor y Salvador. Puedo asegurarle que es una de las mejores decisiones que jamás podemos tomar. Prendidos de la mano de Jesucristo emprendemos el maravilloso proceso de crecimiento personal y espiritual que anhelamos. Decídase hoy por Jesucristo.

3.- Oraciòn familiar:

"Amado Dios y Padre de los cielos, te damos gracias por la enorme bendición de tener una familia. Es por tu misericordia que podemos experimentar la satisfacciòn de tener a nuestro lado a nuestro cónyuge e hijos. Te pedimos hoy que nos concedas la sabiduría necesaria para disfrutar de cada instante de la vida y que nos enseñes a transmitir esa felicidad a nuestra familia. En tus manos quedamos. Amén”.

4.- Una Meta familiar para hoy:

Pediré a Dios sabiduría para que me enseñe a controlar los raptos de ira que quieran dañar mi día y transmitir desasosiego a las personas que me rodean.


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