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¿Persevera usted en el clamor por sus hijos?

¿Persevera usted en el clamor por sus hijos?

1.- Lectura Bíblica: Salmos 20:1-9

2.- Meditación familiar:

¿Cuánto tiempo pasan los padres orando por sus hijos? En la mayoría de los casos, meses y hasta años. Bien sea por la transformación en sus vidas, porque dejen de lado amistades que no les convienen, que aterricen en cuanto van a hacer en la vida, en fin. El listado puede ser más grande.

El mayor problema es que muchos— bien sea papá o mamá— cuando no ven resultados rápidos, renuncian. Tiran la toalla. Olvidan que un distintivo del cristiano cuando clama, es la perseverancia. Y más, cuando ellos— los hijos— constituyen nuestra responsabilidad.

El Salmos 20 es un pasaje que no solo deberíamos leer con frecuencia, sino subrayarlo en la Biblia porque tiene una estrecha relación con la vida familiar.

Nos enseña cinco aspectos que le invitamos a considerar:
  • Dios escucha nuestras oraciones (versículos 1, 5, 9)
  • Dios responde a nuestras oraciones (versículos 2, 6)
  • Dios no olvida lo que hacemos para honrarle, en nuestra vida y en la obra (versículo 3)
  • Dios nos concede lo que anhelamos (versículo 4)
  • Dios nos fortalece en los momentos de crisis (versículos 7, 8)
El rey David, al escribir estas líneas, tenía en cuenta que los períodos duros de la cotidianidad tienden a desalentarnos. Incluye, por supuesto, nuestra relación al interior del hogar. Quizá nos ha ocurrido con los hijos. Pero, también, aprendemos que es importante proseguir y no darnos por vencidos fácilmente; más aún, cuando hay promesas bíblicas respecto a grandes bendiciones para nuestra generación. Cuando sienta desfallecer, préndase de la mano del Señor Jesucristo y recuerde lo que dice Su Palabra:
Ahora conozco que Jehová salva a su ungido; lo oirá desde sus santos cielos Con la potencia salvadora de su diestra. Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.”(Salmos 20: 6, 7 | RV 60)
Nuestros hijos son demasiado valiosos para desistir de clamar por ellos. Si tenemos la certeza de que Dios responderá, no podemos dejar de orar. Él obra en su tiempo, y los resultados serán maravillosos. Es una esperanza que debemos mantener viva en nuestro corazón.

Si todavía no ha recibido al Señor Jesucristo como su Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Podemos asegurarle que es la mejor decisión que podrá tomar.

3.- Oración familiar:

“Mi Dios y Padre celestial, gracias por la bendición que me has dado de tener hijos. Si alguna vez pensé que eran una carga, te pido perdón. Ilumíname para saberlos guiar, criar y ser un brazo de apoyo cuando me necesitan. Ayúdame cada día a ser más comprometido en el clamor por ellos y a guardar siempre la esperanza de que veré en ellos, aquello por lo que vengo pidiendo. Amén.”

4.- Una meta familiar para hoy:

Si he dejado de orar por mi cónyuge y mis hijos, desde hoy retomaré esa práctica y la convertiré en un hábito diario en mi relación de intimidad con Dios.


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